Con cifra récord de estudiantes aprobados finalizó la III Escuela de Gestores Ambientales
Con una cifra récord de 34 participantes (provenientes de veintiuna carreras de pregrado y un programa de posgrado) que completaron el curso, finalizó la III Escuela de Gestores Ambientales organizada por la Unidad de Medioambiente y Sostenibilidad, UMAS UV.
Durante seis jornadas y cuarenta horas pedagógicas los estudiantes participaron en clases teóricas, talleres prácticos, charlas, salidas a terreno y un trabajo grupal, abordándose temáticas como la crisis climática, la biodiversidad, la educación ambiental y la restauración ecológica, entre otras, concluyendo con la formulación de proyectos.
La escuela estuvo enmarcada en el proyecto UVA 2595 de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la Universidad de Valparaíso y financiado por el Ministerio de Educación.
La ceremonia de cierre de la escuela se realizó en el Centro Integral de Apoyo al Estudiante y estuvo encabezada por la vicerrectora de Vinculación con el Medio UV, Paulina Gundelach; la directora general de Pregrado, Virginia Sánchez; y la coordinadora de UMAS UV, Yenny Olivares.
Tras las palabras de Virginia Sánchez, Paulina Gundelach y Juan Cisterna, encargado de Educación Ambiental de UMAS UV y responsable de la escuela, cuatro representantes de los estudiantes se refirieron a la experiencia, destacando tanto la calidad académica del curso y los nuevos conocimientos adquiridos como la oportunidad que tuvieron de conocer, interactuar y trabajar con compañeros de diferentes carreras, de los cuales también aprendieron. Los participantes de la escuela que tomaron la palabra fueron Camila Alvarado (de Derecho), Nicolás Betancourt (de Psicología), Alondra Espina (de Ingeniería Ambiental) y Nicolás Muñoz (de Ecología).
A continuación, se procedió a la entrega de las constancias a los alumnos que completaron el programa, que fueron:
Camila Alvarado
Alejandro Bernal
Nicolás Betancourt
Martin Caro
Amaya Carvajal
Antu Amaru Catalán
Valentina Cid
Sebastiana Cortés
Antonia Cuéllar
Violeta de la Fuente
Alondra Espina
Vicente Espinoza
Francisca Faúndez
Néstor Girón
Anibal Gutiérrez
Catalina Jeria
Javier Karmy
Maite Lizarraga
Andrea Miranda
Amparo Morales
Anapaula Morales
Viktor Mühlenbein
Nicolás Muñoz
Salvador Muñoz
Emilia Olivares
Ángela Pallavicini
Camila Parraguez
Nanda Ponce
Katherine Prado
Violeta Puga
Libertad Ramírez
Benjamín Recabarren
María Rojas
Tiare Urzúa
La evaluación de los participantes
Concluida la ceremonia, Camila Alvarado, una de las estudiantes que completó el curso comentó que “al final yo sentía que del grupo era la que menos sabía y no por una cuestión de ignorancia del tema o algo así, sino porque claramente mis compañeros tenían estas áreas como enfocadas en la ciencia. Había una compañera de Gestión en Turismo y Cultura, que su área era esto de la gestión y fue súper paciente con nosotros, nos explicaba todo a pesar de que nosotros no entendiéramos mucho. Fue de verdad una maravilla trabajar con mi grupo, porque siento que me llevé un pedacito de todos, del conocimiento que ellos me entregaron, porque aparte no era que cada uno hiciera su parte y listo, sino que de verdad trabajábamos en conjunto. Me llevé mucha información que quizás no tenía y que para mí era súper importante tener, porque el medio ambiente nos compete a todos, entonces fue una experiencia súper fructífera”.
Nicolás Betancourt comentó que la escuela representó “un cambio en el rol con el cual yo afronto las formas de vivir y de la psicología como tal, porque estudio Psicología acá en la UV y al momento de entrar a este curso el cómo me relaciono con el medio, con las personas, cómo entiendo la mente humana, de cierta forma cambió, me dio una perspectiva nueva y más integral, más bonita incluso, de descubrir cómo me enfrento a las distintas situaciones que ocurren en el ambiente y cómo puedo aportar yo a este. La nota que le pongo al curso es excelente, lo único es que me hubiera gustado que hubiera sido más largo, que hubiera habido más instancias todavía para compartir y para expresarnos. Considero que la interdisciplinariedad y el encuentro entre comunidad UV y entre comunidades en general es sumamente importante, porque nos permiten romper un poco la esfera de donde nos vemos inmersos por nuestra disciplina”.
Juan Cisterna agradeció a los socios externos que colaboraron en la escuela (Camila Arriagada, del museo Artequin; Cinthia Mora, del Museo de Historia Natural de Valparaíso; Camila Alarcón, de la Seremi del Medio Ambiente; y Hermann Balde, de la Seremi de Energía) y dijo que “lo bonito de esta instancia, que debe ser un espacio académico, pero que quizás sale un poquito y va más a la empatía, a los vínculos quizás más afectivos, más de sensibilización, es que genera esta vinculación, tanto de mí para los estudiantes, como viceversa y también entre ellos mismos, que entraron no conociéndose y ahora aquí mismo veo como hay una dinámica de amistad, de compañerismo, y eso igual es bonito, como que este curso también aporta a esa parte, las habilidades blandas, por decirlo de una manera, al desarrollo del estudiante”.
A la hora del balance, comenta que “recibimos más postulaciones que la última vez, fueron más de cincuenta, y nos jugamos con el máximo cupo de la sala, que eran 42 estudiantes, de los cuales 38 lograron sobre el setenta por ciento de asistencia y 34 cumplieron con lo mínimo que les pedíamos, así que es un número bastante grande. Esta vez incluimos una sesión más, las versiones pasadas fueron cinco, ahora fueron seis y aun así nos dicen en la retroalimentación que es cortito, entonces vamos a ver si el otro año partimos un poquito antes para lograr que el semestre nos alcance para sumar una sesión”.
Yenny Olivares destaco que “más que el número de estudiantes, hubo más carreras representadas en la tercera versión, más diversidad de carreras y eso también aporta a que mantengamos la transversalización del tema en la formación, en este caso como una oferta de formación complementaria para los estudiantes de pregrado, y también nos abre una posibilidad al tener en esta versión a un estudiante de posgrado. No lo teníamos en mente, pero también hay una oportunidad para considerarlo hacia el posgrado. Además, tuvimos más del 95 por ciento de asistencia, 34 estudiantes están finalizando y es muy baja la tasa de deserción. Reitero que el inicio de esta tercera versión fue en la semana de pausa y eso refleja el compromiso de los participantes, que hoy están cerrando la escuela en pleno proceso de últimas pruebas y ellos también han cumplido, independiente de la exigencia de sus propias carreras”.
Paulina Gundelach señalo que “hay varias aristas que son muy interesantes. La primera es el ámbito de la interdisciplinariedad y el cómo el conocer a personas de otras facultades, de otras carreras, de otras disciplinas, finalmente va ampliando la mirada, porque se van conociendo distintas experiencias, recibiendo distintos conocimientos que finalmente te permiten abordar temas como el medioambiente de forma más integral. Y la otra arista tiene que ver justamente con cómo se vinculan con el entorno, cómo desde el trabajo que hacemos en la Universidad, desde el trabajo que se piensa en la Escuela de Gestores Ambientales podemos levantar socios estratégicos y trabajar en conjunto por una coconstrucción que finalmente mejore tanto el medioambiente como el bienestar de las personas. El pensar ese proyecto de finalización de la escuela te inserta en el entorno, te va vinculando con las personas que viven en las comunidades y desde esta perspectiva interdisciplinar vamos todos colaborando”.

