Hasta México de la mano de “Kachureos con K”
“Kachureos con K” es una obra teatral inspirada en el hecho real de la detención de un grupo tributo a Cachureos ocurrida en 2017. Escrita y dirigida por la egresada de la Escuela de Teatro UV Krishna Escovedo, consiste en una ficción de los minutos previos a una presentación benéfica, cuando los integrantes de Kachureos se enteran de que fueron denunciados por plagio y que Carabineros está en camino para detenerlos.
La pieza teatral permitió a la Compañía Animales Salvajes, que dirige Krishna Escovedo, presentarse primero en el XXIV Festival Teatral Víctor Jara, de la Universidad de Chile -en el que Paolo Vallán (codramaturgo de la obra) ganó el premio al Mejor Actor- y en septiembre del año pasado en el XXXII Festival Internacional de Teatro Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.
Originaria del cerro Placeres, en Valparaíso, Krishna cuenta que sus padres son profesionales, “pero soy primera generación de alguien que estudió una carrera artística universitaria”. Explica que el interés por estudiar Teatro le surgió en la enseñanza media “y creo que terminé de confirmarlo cuando me metí a talleres de teatro por fuera del colegio y cuando estuve en el Preuniversitario Teatral, creo que eso igual me ayudó a entender harto”.
Egresada en 2024 y titulada el 2025 con mención en Dirección Escénica, relata que “mi paso por la Universidad tuvo altos y bajos. Creo que la escuela me enseñó mucho como a tener una visión artística. Tiene una parte teórica muy potente y creo que sale gente bien reflexiva de la escuela, también, pero siento que tuve altos y bajos porque es una carrera que te exige mucho, mucho tiempo. Mucha disciplina también, siempre debes estar de alguna forma convencido de la decisión que uno está tomando. En el fondo es como un esfuerzo mental y físico, porque si bien están los horarios de clases, también están los ensayos, que requieren que tú tengas capacidad para organizarte con otras personas y eso también es bien desgastante, porque generalmente el teatro es muy colectivo. Entonces uno tiene que acostumbrarse también a los ritmos de las otras personas”.
Mientras era todavía una estudiante universitaria creó la compañía Animales Salvajes. “Eso partió cuando yo iba en tercer año de la Universidad y se creó con la motivación de presentar una obra en el festival Humberto Duvauchelle de la UPLA. Entonces ahí me organicé con algunos compañeros para hacer esta obra. La escribí junto a Paolo Vallán, fue mi primera obra y se llama ‘Cuando los animales salvajes estén reunidos en tropas’. Esa fue como el comienzo de nuestra compañía y fue bien bonito, porque igual este festival seleccionaba textos de autoría propia. Entonces fue como un primer paso decir, mira, esto tiene potencial porque igual pasó por un proceso de selección y de ahí en adelante seguimos trabajando en esa obra y cuando tomé la mención de Dirección Escénica decidí trabajar otra obra un poco. Igual fui un poco porfiada, porque la mención pedía sólo hacer una escena, pero yo tenía la ambición de hacer una obra y es fue la que quedó seleccionada para el festival en México”, narra.
Sobre la presencia en festivales importantes, comenta que “fue un camino súper duro, la verdad, sobre todo esto de la UNAM. Lo de Santiago igual fue bien bueno. Estuvimos dos veces en el Festival Víctor Jara y nos fue también súper bien. Una de esas veces uno de nuestros actores ganó un reconocimiento a la mejor actuación.
Pero particularmente este festival en México fue muy emocionante, porque yo postulé eso igual con harto tiempo de anticipación. Te estaría mintiendo si te dijera la cifra exacta, pero fueron más de cien obras las que postularon a nivel de Latinoamérica y nosotros quedamos seleccionados para competir, porque era una instancia competitiva de varias categorías. Nosotros estábamos en Montaje de Personas Egresadas, junto a creo que cinco obras más”.
Pese a la satisfacción del logro, también esa oportunidad significó tomar mayor conciencia de las dificultades asociadas a la creación artística: “Me cayeron muchas realidades respecto a lo solo que uno está como artista, porque no hay ninguna instancia como de ‘emergencias’ para que los artistas puedan financiarse. Nos avisaron de México con muy poca anticipación. El festival era en septiembre y nos habrán avisado quizás un mes y medio antes que habíamos quedado seleccionados, entonces eso nos dejaba con muy poco tiempo para ver cómo hacerlo, cómo llegar, pero conversándolo con la compañía, igual les decía que era una oportunidad única, que la UNAM y Ciudad de México es, si no me equivoco, una de las ciudades con más teatros en el mundo y tiene una muy buena formación en teatro a nivel académico también. Entonces, para mí era voy o voy. Hicimos toda una campaña de ‘crowdfunding‘ en tiempo récord, pedimos mucha ayuda a instituciones… no tuvimos ayuda de ninguna. Y finalmente tuvimos que pedir un crédito. Lo que sí fue muy bonito fue la ayuda que tuvimos allá en México, porque recibimos mucha ayuda de una compañía de teatro de allá que participaba en el festival, que nos alojó un tiempo nos ayudó a orientarnos, nos mostró harto, porque Ciudad de México es gigante".
Respecto a cómo nace “Kachureos con K”, recuerda que en la escuela tuve un ramo de Introducción a la Dramaturgia en el que empecé a hacer un bosquejo, un borrador de esta obra junto a un amigo, Paolo. Me pillé con esto en Instagram, con la noticia, y lo encontré muy insólito, muy cómico, y era muy estimulante para mí crear una escena sobre eso y decidimos escribir sobre eso. Cuando la leímos generó harta comicidad entre la gente que estaba en la sala y de ahí dije: ‘Oye, esto tiene mucho potencial. Quizá podíamos trabajarlo más’. Esta noticia es sobre una banda imitadores que los denuncian por plagio y ver los vestuarios puestos en la mesa y los carabineros confiscando los vestuarios me parecía que era una imagen también muy metafórica de cómo funcionan las cosas un poco a nivel país, lo muy absurdo que es a veces la justicia, que está enfocada en otros lugares, en lugar de hacer un poco lo que tiene que hacer. Y la cobertura mediática que tuvo eso me generó una imagen muy estimulante para escribir. En la obra se pone en escena a los dobles de Epidemia y del Gato Juanito, que están a punto de salir a hacer un evento a beneficio de una niña que tiene cáncer y le avisan que los denunciaron por plagio y que no van a poder hacer el show. Hay un discurso muy potente sobre los derechos de los niños. Entonces la obra salpicó para muchos lados y eso es lo bonito, que es un referente muy popular los Cachureos”
De hecho, confiesa que su sueño es “poder vivir de del trabajo que hago con mi compañía de teatro, porque actualmente no es así. Es un poco esto que se dice malamente del ‘amor al arte’. Actualmente trabajo en lo que encuentro de ‘part time’, ahora estoy en un hotel haciendo de ‘housekeeping’, garzoneando y cosas muy aparte de lo que estudié. Así que ese es uno de mis sueños, que el trabajo que tengo con mi compañía pueda ser suficiente, quizás igual es un poco utópico, pero bueno... Y otro sueño es viajar con el trabajo de mi compañía. Igual se cumplió un poco con este viaje a México, pero me gustaría que fuera una compañía itinerante y poder generar lazos a nivel internacional”.
También la ilusiona poder presentar “Kachureos con K” en la Sala Negra de la Escuela de Teatro UV: “Siento que falta ese espacio, para que nos podamos ver entre nosotros, entre la gente que estudió en la Universidad de Valparaíso y potenciar este trabajo que, bueno, no es menor, que tuvo una mención honrosa en el festival de la UNAM. Tuvimos una mención por Investigación de Lenguajes Escénicos, porque es una obra que trabaja con dibujo en vivo, música en vivo, actuación, danza... Entonces, bueno, sería muy bonito si surgiera una oportunidad de poder presentar en la Sala Negra”.
Consultada sobre qué le dejó la UV en términos de valores y herramientas profesionales, dice que “me dejó mucho el valor del compañerismo, que creo que es algo intrínseco del teatro, como esta idea de la colaboración entre pares para hacer las cosas, porque si no, no se hace nomás, uno no puede hacer teatro solo. Y como herramienta profesional me dejó mucho esto de poder ser una persona analítica, creo que todo lo que hago siempre tiene que tener como un componente, no sé, igual soy muy ambiciosa quizás, pero me gusta pensar las cosas como que realmente puedan tener un impacto o pensarlo más allá de mí misma. Siento que la UV me dejó eso, de ser una persona bien analítica”.
Respecto a los temas que quisiera abordar en futuras obras, explica que “siento que están pasando muchas cosas. Hay un ascenso de la ultraderecha en Latinoamérica, en el mundo, con gobiernos autocráticos. Siento que es una cuestión súper preocupante y que todo es muy visible, matan a gente, sale la noticia y como que todo está ahí puesto y un poco es tanta información, tanta violencia, que más que movilizarnos nos abruma. Siento que nos paraliza, como que la violencia empieza a ser costumbre. Entonces, quizás por ahí vaya un tema que quisiera abordar para una próxima obra. Con nuestra compañía estamos pensando hacer una obra de coproducción con una compañía en México y justamente hablando un poco de estos temas. Estamos recién empezando, pero estamos con esa idea de poder hacer algo en conjunto, pensando ya también el tema como a nivel de Latinoamérica”.
Finalmente, a la hora de pedirle un mensaje para quienes hoy estudian en la UV, reflexiona: “Les diría que no sintieran los estudios como una obligación, sino que siempre traten de encontrar en todo lo que uno hace algún sentido más trascendental, un propósito claro. Siento a veces que hay
como un rechazo al estudio, al mundo académico o un cierto tedio al estudio en sí mismo. Y de repente hay que pensarlo un poquito más allá de del estudio como estudio, sino verlo y buscar el rigor del estudio en eso, en pensar en ser una persona y un trabajador con vocación al final, que es lo que falta”.

