UMAS entregó los resultados del primer Informe de Gestión Hídrica y Energética de la UV
En la sala Rubén Darío del Centro de Extensión UV se presentaron este miércoles 17 de diciembre los resultados del primer Informe de Gestión Hídrica y Energética de la Universidad de Valparaíso, realizado por la Unidad de Medioambiente y Sostenibilidad, con la colaboración de una mesa de trabajo que también integraron las direcciones de Gestión y Desarrollo de Personas (DGDP), de Infraestructura y de Administración y Logística (DAL).
El objetivo general del estudio fue elaborar una propuesta de mejora del desempeño ambiental e institucional con enfoque en minimizar el impacto a través del buen uso de los recursos hídricos y energéticos. Los objetivos específicos fueron desarrollar un diagnóstico preliminar de la gestión hídrica y energética en la UV, diseñar pilotos de intervención en algunas dependencias institucionales y diseñar un programa participativo que incluya un plan de medidas ambientales y una campaña comunicacional.
El informe destacó que en la actualidad hay una serie de acciones vigentes, entre las cuales se cuentan la racionalización en el uso de iluminación artificial, con un mayoritario uso de LED; la disminución del empleo de impresoras; la mantención preventiva y revisión de las instalaciones sanitarias; el proyecto “Una Facea UV sustentable”, ejecutado por estudiantes de esa facultad a partir de la adjudicación de un fondo concursable; los distintos programas de UMAS (como Futura, en Puchuncaví y Quintero, y la escuela regional medioambiental “Raíces Comunes”) y los casi veinte puntos verdes instalados en diversas dependencias, todo en el marco de la Política General de Sostenibilidad y Medio Ambiente, decretada este año, y en línea con la Ley 21.305 de Eficiencia Energética, que establece la obligación para las instituciones públicas y privadas de gestionar eficientemente el uso de energía, reduciendo consumos y emisiones de CO2.
El diagnóstico arrojó tres conclusiones principales:
-Existe un ecosistema activo y colaborativo dentro de la comunidad universitaria, pero se debe integrar más al estudiantado.
-La principal brecha es la falta de medición, integración y sistematización, lo que impide rendir cuentas y tomar decisiones informadas.
-Se debe implementar un sistema de gestión integrado que incluya un catastro físico y funcional de dependencias, datos técnicos y económicos de consumo, un registro de mantenimiento e inversiones, indicadores de eficiencia y sobreconsumo, e información ambiental por unidad y campus.
Un instrumento clave para la elaboración del informe fue la Encuesta de Sostenibilidad 2025, que fue contestada por 970 personas (436 estudiantes, 257 funcionarios/as y 277 académicos/as). Algunos resultados de esa consulta fueron que más del 95 por ciento de los participantes considera relevante la existencia de UMAS y que la sostenibilidad sea incorporada en la formación académica, que un 65 por ciento utiliza los puntos verdes, que un veinte por ciento ha participado en actividades ambientales al interior de la Universidad, que un 82 por ciento reutiliza o recicla materiales y que un 84 por ciento apaga luces y dispositivos al terminar sus actividades.
Uno de los elementos más relevantes del estudio es que identificó las cinco dependencias mejor evaluadas para implementar en ellos pilotos de intervención, que son la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente, el Centro Integral de Atención al Estudiante, la rectoría, la Vicerrectoría de Gestión Institucional y la Facultad de Farmacia. Los principios de selección fueron la representatividad e impacto simbólico institucional, la alineación con los requerimientos del programa Oficina Verde del Ministerio del Medio Ambiente y la capacidad de generar impacto sostenido en el tiempo.
“Se busca ampliar el alcance de lo que estamos haciendo”
“La presentación de este diagnóstico en gestión hídrica y energética es la primera instancia de socialización con actores clave. Todos quienes han venido hoy han sido citados porque son parte principalmente del estamento funcionario que ha trabajado con nosotros en el levantamiento del diagnóstico, que nos ha provisto de la información respecto de los consumos de energía, de los consumos de agua, de la sistematización de la información y de las medidas que pudiéramos nosotros desarrollar en una hoja de ruta que tenemos planificada ya a contar del 2026, pero que requiere de instancias de participación con la comunidad triestamental y hoy en día desarrollamos la primera con este grupo acotado, pero que va a tener durante el 2016 también otras instancias con otras entidades de la Universidad, actores clave principalmente”, explicó Yenny Olivares, coordinadora de UMAS UV.
“Ahora el compromiso existe desde el punto de vista de la declaración, en la política, en el plan de desarrollo estratégico, en los objetivos de UMAS, y a la luz del diagnóstico y lo que venga con respecto a energía y agua se busca ampliar el alcance de lo que estamos haciendo. Hoy en día a nosotros nos ven más reflejados en lo que es residuos, pero estas dos líneas son parte de nuestra función también. Y evaluar también el avance de las medidas en energía y en agua va a requerir también un análisis importante, que lo hemos venido ya desarrollando, pero que va a permitir avanzar en medidas puntuales, que van a estar focalizadas en los edificios de Oficina Verde, pero requieren también ampliar el alcance al resto de la institución de manera gradual”, agregó.
La profesora Olivares explicó en qué van a consistir los pilotos de intervención: “Una de las priorizaciones de los pilotos es justamente incorporar esos edificios al programa Oficina Verde, que nos obliga a levantar consumos de agua, de energía y de residuos dentro del plazo de seis meses. Por lo tanto, lo que queremos hacer con estos edificios es levantar esa información y luego de esos seis meses hay un año de medidas ambientales asociadas a la eficiencia del uso de ese tipo de recursos. Están la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente, la Vicerrectoría de Gestión Institucional, la rectoría y la Facultad de Farmacia. Y queremos sumar a eso al CIAE, aun cuando no está en Oficina Verde, pero creemos que es un edificio simbólico y que representa mucho alcance para el estamento de los estudiantes, para trabajar con ellos de manera paralela, que son fundamentales como aliados.
Katherine Torres, de la Dirección de Administración y Logística, fue parte de la mesa de trabajo y comentó que “nos sumamos a la Política General de Sostenibilidad de la Universidad, instruida por el rector, y esta mesa de trabajo y este informe nos llevan a que más adelante podamos ser realmente una universidad sostenible y que podamos tener políticas y programas de sostenibilidad dentro de todos los estamentos. Como bien decían nuestros compañeros del Consejo Universitario, nos va a permitir también trabajar transversalmente con todos los estamentos de la Universidad. Creo que la clave es educar, enseñar lo que significa la sostenibilidad y partir desde el último eslabón hasta el propio rector, para que todos unamos en esta campaña”.

